Nacido en uno de los parajes más espectaculares de los Montes de Toledo, Petit Hipperia es el hermano joven y rebelde del icónico Hipperia. Es un vino de pago, lo que significa que cada uva proviene exclusivamente de su finca, garantizando una calidad brutal. Se inspira en los grandes cortes de Burdeos, mezclando variedades como Cabernet Sauvignon, Merlot, Cabernet Franc y Petit Verdot.
Tras descansar unos 10-12 meses en barricas de roble francés, el vino sale al mercado con una estructura impecable. Es un vino que busca el equilibrio: tiene la potencia de la tierra pero una finura y una acidez que lo hacen vibrante. Es el vino ideal para los que huyen de los tintos pesados y buscan algo con muchas capas, pero que sea fácil de disfrutar desde el primer minuto.
¿Qué vas a notar?
Una nariz que es un espectáculo de fruta roja y negra (frambuesa, mora) mezclada con notas de especias dulces, regaliz y un sutil toque de cacao. En boca es puro equilibrio: sedoso, elegante y con unos taninos muy finos que no molestan. Tiene una frescura balsámica que te invita a dar un segundo sorbo casi de inmediato.
Por qué elegirlo:
Porque es el vino perfecto para quedar como un experto sin necesidad de gastar una fortuna. Su presentación es impecable (la etiqueta del caballo siempre genera conversación) y su sabor gusta a todo el mundo: desde el que empieza en el mundo del vino hasta el paladar más exigente. Marida de lujo con carnes a la brasa, embutidos ibéricos o una buena tabla de quesos.
Aviso para amantes de la elegancia:
No te dejes engañar por el «Petit» del nombre; este vino tiene mucha enjundia y profundidad. Si puedes, deja que respire unos 15-20 minutos antes de beberlo para que todas las variedades de uva se pongan de acuerdo. Aviso: su elegancia es tan contagiosa que, una vez que pruebes un vino de Pago de Vallegarcía, los tintos industriales te van a parecer aburridos.
No hay valoraciones aún.