La historia de este vino empieza con una maleta de cartón. Ramón, el padre de los actuales dueños, emigró a Venezuela para buscarse la vida. Años después, volvió a su Galicia natal para comprar las mejores tierras a orillas del Miño. Sus hijos le rinden homenaje con este vino de autor que ha puesto patas arriba la D.O. Ribeiro.
Nace de una selección minuciosa en viñedos propios con suelos de granito, donde la humedad y el sol gallego juegan a las escondidas. La clave aquí es la Treixadura, la uva local que aporta esa nobleza, pero escoltada por el Albariño y el Godello para darle un equilibrio que parece magia. No es un vino hecho en serie; es un proyecto familiar donde cada botella se mima como si fuera la única.
¿Qué vas a notar?
Una explosión de fruta blanca, notas florales y un toque de hierba fresca que te transporta directamente a un prado gallego después de llover. En boca es puro equilibrio: tiene volumen, es untuoso y posee una acidez tan bien integrada que te limpia el paladar invitándote a beber sin parar. Es un vino largo, de los que se quedan contigo un buen rato.
Por qué elegirlo:
Porque no lo digo yo, lo dicen los concursos: ha sido elegido en varias ocasiones como el mejor vino blanco de España. Es el vino perfecto para dejar boquiabierto a ese cuñado que dice que los blancos «son flojos». Es sofisticado, es auténtico y tiene una historia detrás que se saborea en cada copa.
Aviso para los que no se andan con chiquitas:
Este vino tiene un peligro: hace que el resto de blancos que pruebes después te parezcan aburridos. Es un vino de trago elegante, pero con carácter. Aviso: cuando pruebes el Ribeiro de verdad, el de Ramón Do Casar, ya no habrá vuelta atrás.
No hay valoraciones aún.