Sofía Cañizares Giró es el capricho de un padre que sabe muy bien lo que hace. Rafa Cañizares rescató esta variedad casi olvidada en las zonas más altas de Alicante para demostrar que el Mediterráneo no solo es sol y potencia, sino también sutileza y nervio.
Viene de pequeñas parcelas con suelos de piedra caliza donde las cepas viejas de Giró se agarran a la vida. Es una uva que muchos confunden con la Garnacha, pero tiene una personalidad eléctrica propia. Se elabora con una intervención mínima para que el carácter del terruño llegue intacto a tu copa.
¿Qué vas a notar?
Una nariz que huele a tomillo, romero y cerezas silvestres. En boca es una sorpresa constante: es ligero, vibrante y con una acidez que te recorre la lengua como un calambre de placer. Un vino de trago infinito.
Por qué elegirlo:
Porque es el vino que sacas cuando quieres demostrar que tienes mejor gusto que la media. Es diferente, es escaso y es la prueba de que el lujo no está en la etiqueta, sino en la rareza del líquido.
Aviso para buscadores de tesoros:
Este no es un vino industrial de los que hay miles de cajas. Es una producción muy limitada. Si cuando vuelvas a por más ya no queda, no me vengas con lloros. El que avisa no es traidor.
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