Hay vinos que se beben y vinos que se imponen. El Tahón de Tobelos es de los segundos.
Olvida la idea del Reserva clásico, ligero y con aroma a tabaco. Aquí estamos ante un vino con «músculo», diseñado por y para el disfrute de quienes buscan intensidad. Nace en Briñas, en ese rincón privilegiado de la Rioja Alta donde el clima y el suelo se alían para dar un Tempranillo con una concentración que asusta.
¿Qué lo hace único en su especie? No es solo el tiempo en barrica, es la calidad de la misma. Pasa unos 14 meses en roble francés nuevo. Ese detalle es clave: el roble francés nuevo aporta una estructura y unos matices de especias y tostados que el roble viejo o americano no pueden ni soñar. Es un vino con una «arquitectura» perfecta; todo está en su sitio.
Lo que vas a notar en la copa: Tiene 14,5º muy bien integrados en un cuerpo denso y oscuro. En nariz es una explosión de fruta negra muy madura, toques balsámicos, cacao y un fondo mineral que te recuerda que viene de suelos calizos. En boca es potente y carnoso, pero con un tanino tan bien pulido que se siente como terciopelo. Es largo, complejo y evoluciona con cada minuto que pasa en la copa.
Es el vino que eliges cuando quieres dar un golpe sobre la mesa. Para una comida de esas que duran horas o para un regalo con el que sabes, al 100%, que vas a quedar como un auténtico experto.
Un aviso para impacientes: Este es un vino con una capacidad de guarda brutal. Si lo bebes hoy, vas a alucinar, pero si tienes la paciencia de guardar un par de botellas en la bodega un par de años, te vas a encontrar con una joya histórica. Como suele pasar con los buques insignia de las bodegas de autor, las botellas de Tahón vuelan en cuanto salen al mercado. No digas que no te avisamos.
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