Tarima Hill no es un vino para flojos. Proviene de viñedos viejos de entre 40 y 75 años, plantados en suelos de caliza que parecen desiertos. Aquí la uva no crece, sobrevive. Y esa lucha es la que le da su personalidad arrolladora.
Hablamos de la D.O. Alicante, pero no de la costa. Estos viñedos están a 700 metros de altitud, donde el contraste térmico hace que la fruta mantenga una frescura que no esperarías. Se cría 14 meses en barrica francesa para que toda esa fuerza salvaje se convierta en elegancia líquida.
¿Qué vas a notar?
Un color picota que mancha la copa. En nariz es una bofetada de arándanos, moras y un toque de chocolate negro con regaliz. En boca es denso, carnoso, pero con una frescura mineral que evita que te canses de beber.
Por qué elegirlo:
Porque ha estado en las listas de los mejores vinos del mundo por su relación calidad-precio. Es el típico vino que llevas a una cena y todos piensan que te has gastado el triple de lo que cuesta. Éxito garantizado.
Aviso a navegantes:
No es un tinto ligero para tomar con una ensalada. Este vino tiene cuerpo, alma y 15 grados. Es para disfrutarlo con calma, una buena carne y gente que no tenga miedo a los vinos que dejan huella.
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