Camino a Soria es la narrativa de un sueño hecho realidad para José Luis Sanz Asensio, un Ingeniero Aeronáutico que decide cambiar de carrera para dedicarse a su pasión: elaborar grandes vinos en la Ribera del Duero de Soria. Así, desde los viñedos de Velilla de San Esteban y Langa de Duero, ubicados a una altitud de 900 metros, se obtiene un vino que expresa el concepto del «Terroir» de Soria. Aquí convergen condiciones climáticas adversas con diferencias de temperatura de hasta 25 ºC entre la noche y el día durante la temporada de maduración, precipitaciones que no superan los 500 litros al año, un suelo calcáreo-arcilloso ideal para el envejecimiento de vinos, y la variedad Tinta del País. Todo esto, junto con producciones limitadas a 4.000 kg por hectárea, cosechadas a mano en cajas de 20 kg, garantizan la mejor calidad de las uvas para producir vinos con personalidad propia.
Las uvas se despalillan justo antes de entrar en el tanque de acero inoxidable, donde maceran durante 4-5 días a 13 ºC, con una densidad media aproximada de 1110. Posteriormente, la temperatura se eleva a 17 ºC, comenzando la fermentación con sus levaduras naturales. Se realiza un remontado diario durante 30 minutos y al final de la fermentación se realiza un delestage a una temperatura que no supera los 27 ºC, hasta alcanzar una densidad de 993 y una graduación alcohólica media de 14.5 º. Después de la fermentación alcohólica, se deja reposar para llevar a cabo la fermentación maloláctica de forma natural, tras lo cual comienza el proceso de crianza, que se lleva a cabo durante 12 meses en barricas de hasta 3 años de edad, 60% roble francés y 40% roble americano, lo que aumenta su complejidad y elegancia.
De color cereza, destacan sus aromas a frutas negras y balsámicos de monte bajo con un fondo ligeramente tostado. En boca es equilibrado, destacando su carácter frutal, untuoso y persistente. Consumir a 16 ºC.
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