Hay gente que hace vino con una hoja de Excel. Rafa Cañizares lo hace con la memoria. La Quinta de Rafa es su proyecto más personal en la D.O. Almansa, nacido de viñedos que están a 850 metros de altitud.
¿Qué significa eso? Que las uvas (Garnacha Tintorera y Syrah) sufren de lo lindo con inviernos gélidos y noches de verano que te obligan a dormir con manta. Ese «sufrimiento» se traduce en un color picota que parece tinta y una intensidad que te vuela la cabeza.
La bodega, Bodegas Volver, tiene una filosofía clara: volver a lo tradicional pero sin oler a cerrado. Se cría apenas 6 meses en barrica francesa, lo justo para que la madera no mate a la fruta, sino que le dé un empujón para que entre en tu boca como la seda.
¿Qué vas a notar?
Una explosión de moras, cerezas y ese toque de regaliz que te recuerda a las chuches de cuando eras niño, pero en versión adulto y con 14,5 grados. Es concentrado, es redondo y entra peligrosamente bien.
Por qué elegirlo:
Porque por este precio es casi un insulto no llevárselo. Es el vino ideal para esa cena donde quieres que la gente hable de lo bueno que está el vino en lugar de quejarse de la hipoteca.
Aviso de los que te haría un amigo:
Cuidado. Es un vino de trago largo. Eso significa que cuando te quieras dar cuenta, estarás buscando el sacacorchos para la segunda botella. No digas que no te avisamos.
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