Si un vino pasa 18 meses en barrica y luego lo dejan descansar un año entero en botella antes de que puedas tocarlo, no es solo un Crianza. Es una declaración de intenciones.
En la mayoría de las bodegas industriales, el Crianza sale a la calle en cuanto cumple el tiempo mínimo legal para hacer caja rápido. En Vitulia se toman las cosas de otra manera.
La mezcla que marca la diferencia:
Lleva un 95% de Tempranillo, la uva reina de la Ribera, pero le han añadido un 5% de Merlot. Ese pequeño porcentaje no está ahí por casualidad; el Merlot aporta esa finura y ese toque aterciopelado que hace que el Tempranillo no sea un «bruto», sino un caballero con carácter.
El secreto de la madera:
No se han limitado a meterlo en cualquier tonel. Han usado un 70% de roble francés para darle elegancia y notas de especias, y un 30% de roble americano para aportarle ese punto dulce y de fruta madura que tanto gusta.
¿Qué vas a notar?
Es un vino de 14.5% de alcohol, así que prepárate para algo con cuerpo. Tiene un color profundo, casi oscuro, y en cuanto lo acerques a la nariz te van a saltar las especias y la fruta negra madura. Es equilibrado, serio y tiene ese final largo que te recuerda que ha estado tres años preparándose para que tú lo disfrutes en cinco minutos.
Es el vino ideal para los que saben que las mejores cosas de la vida llevan tiempo. Si buscas un Ribera con una estructura que aguante cualquier comida potente, este Vitulia es tu apuesta segura.
Un aviso honesto:
Tres años de elaboración significan que no podemos chasquear los dedos y tener más mañana. Tenemos las botellas que tenemos. Si valoras el trabajo artesano y la paciencia del bodeguero, este Crianza te va a dar mucho más de lo que pagas por él.
No hay valoraciones aún.