A veces no quieres un Reserva que necesite dos horas de decantación y un manual de instrucciones para entenderlo. A veces solo quieres un vino que esté malditamente bueno y que sepa a lo que tiene que saber.
Para eso Rubén Iglesias creó Vegantigua.
Es el vino más «canalla» de la bodega. Proviene de viñedos de entre 15 y 25 años. A esa edad, la vid tiene una energía y una frescura que no encuentras en las cepas centenarias. Es pura vitalidad embotellada.
¿Qué lo hace diferente a un Ribera de supermercado?
La mayoría de los vinos de este precio son industriales, hechos para que todos sepan igual. Vegantigua pasa 6 meses en barrica de roble francés y americano. Es el tiempo exacto para darle estructura y ese toque tostado sutil, pero dejando que la uva Tempranillo sea la auténtica jefa.
Lo que te vas a encontrar:
Un color rojo intenso con ribetes violáceos que ya te avisa de su juventud. En nariz es una explosión de fruta roja fresca. En boca es ágil, pero con el cuerpo suficiente para que no se te olvide lo que estás bebiendo. Es equilibrado y tiene ese final persistente que te hace pensar: «Oye, por este precio esto es un regalo».
Víctor y Pablo lo tienen en Vinocalidad porque saben que no todos los días son para celebrar un aniversario, pero todos los días te mereces beber algo que no sea «agua con color».
Un consejo de amigo:
Es el típico vino que compras por cajas porque vuela. Si tienes una barbacoa, una cena improvisada o simplemente te apetece una copa viendo una serie, ten siempre una botella de Vegantigua a mano. Eso sí, no te fíes del stock: es el favorito de los que saben que la calidad no siempre va ligada a una etiqueta de 50 euros.
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